EES N° 146
Comunicación y Cultura del Consumo
5to 2da
Profesor: López, Ariel
Introducción
Cuando se habla de comunicación en el siglo XXI de inmediato surge la figura predominante de los medios de comunicación, y como elemento sustancial la información, el entretenimiento y el espectáculo.
Pero la Comunicación está atravesada por, y atraviesa a, todos los planos de la vida humana: lo social, lo ideológico, lo cultural y sin duda también, lo económico. No puede entenderse nuestro tiempo sin dar cuenta de los factores económicos y culturales que lo condicionan y lo contextualizan, y esencialmente sin comprender que estamos inmersos en una nueva etapa del sistema económico capitalista, una etapa que dejó atrás el modelo de acumulación basado en la producción industrial para pasar a un proceso de acumulación signado por los servicios avanzados y la comercialización de experiencias, un capitalismo que se desmaterializa, un capitalismo cultural que hace de casi todo un bien comercializable, que a su vez está enmarcado por un escenario cultural nuevo, signado por la búsqueda de la satisfacción y el imperio del tiempo presente.
La comunicación es elemento definitorio de esta sociedad del siglo XXI, una corriente transversal que ocupa todos los espacios de nuestra contemporaneidad conformando un verdadero ecosistema comunicativo, incluyendo obviamente a la cultura y la economía, no solo porque la industria cultural, o más precisamente de contenidos como debe ser llamado actualmente, tienen sentido en tanto empresa comercial, sino porque el sistema económico de nuestro siglo está asentado y sustentado por el factor comunicacional tanto en lo funcional como en lo tecnológico.
En este camino en que el consumo ocupa un lugar sustancial en la sociedad de hoy y la comunicación juega su parte: la publicidad, el marketing, la comunicación de las empresas, los medios, las nuevas tecnologías, la moda, son espacios en el que la expresión comunicacional entra en vinculación con lo cultural.
Cada uno de nosotros somos ciudadanos y actores económicos que ya no somos pasivos, por el contrario, mujeres y hombres activos e informados, preocupados e inquietos, que cuando actúan en el ámbito del mercado lo hacen desde lo emocional, para el consumo de experiencias buscando significado en los bienes, y desde lo reflexivo.
En esta llamada Cultura-Mundo existen tres pilares esenciales que son la individuación, los derechos individuales y el consumo, es decir, el extremo individualismo y el mayor nivel de consumo posible.
Vivimos en una sociedad marcada por el consumo sin limitaciones de sectores sociales, una sociedad signada por la “democratización de los deseos”, donde no se tiene solo como objetivo la adquisición de lo estrictamente necesario ya que “lo superfluo se ha convertido en una legítima aspiración de masas”, una sociedad que tiende a la ligereza, a la liviandad, y en ese marco el consumo juega un rol particularmente importante.
Lo que hoy se comercializa no son productos sino esencialmente experiencias, las personas no adquieren bienes por lo que tienen de eficaz o por su función sino por los valores que pueden representar para cada uno de nosotros. La lógica del valor de cambio y del valor de uso es sustituida por la del valor-signo.
El consumo es un espacio de diferenciación, pero también un espacio de encuentro y comunicación. Hechos sociales cotidianos como salir a comer, concurrir a un cine o ir de compras son prácticas de consumo vinculadas con la sociabilidad, “consumir es intercambiar significados”. Nuestros consumos informan sobre nosotros, nos expresan. Todo consumo es un acto cultural, por lo tanto, llamar “consumo cultural” solamente a la adquisición de productos de las industrias culturales es una formulación cuanto menos parcial y más justo sería llamar a nuestra civilización una “cultura de consumo”.
Comunicación:
De acuerdo con su etimología latina comunicar quiere decir poner en común, compartir. Este poner en común constituye lo propio de la vida social y la condición humana. La comunicación, por lo tanto, será entendida como una dimensión de lo humano que se reconoce en la constitución del universo de significados y valoraciones adjudicados a experiencias.
La comunicación entendida como proceso humano fundamental, como campo de poder (incluyendo los problemas tecnológicos, de distintos medios y lenguajes) y como disciplina de conocimiento de la sociedad.
Cultura
Actualmente, en las ciencias sociales existe un acuerdo en entender lo cultural como una dimensión presente en la totalidad de las relaciones sociales. Una de las definiciones más extendidas fue propuesta por el antropólogo Clifford Geertz, quien postula que “el hombre es un animal inserto en tramas de significación que él mismo ha tejido” y considera que “la cultura es esa urdimbre y que el análisis de la cultura ha de ser, por lo tanto, no una ciencia experimental en busca de leyes, sino una ciencia interpretativa en busca de significaciones”.
Una segunda reflexión acerca de la cultura permite visualizar el carácter armonioso (como forma de vida en común) y conflictivo (como escenario de disputas materiales y simbólicas) de los procesos socioculturales. En esta dirección, la cultura es pensada como suma de todas las descripciones disponibles (mediante las cuales las sociedades confieren sentido y reflexionan sobre sus experiencias comunes) y/o como el emergente de significados y valores de grupos sociales diferenciados.
Actividad:
1) Defina Cultura
2) ¿Todos tenemos cultura?
3) ¿Qué medios de comunicación consumís (nombra programas de radio, televisión, revistas, películas, aplicaciones, etc.)? ¿Qué te gusta de ellos y por qué?
4) ¿Consideras que los programas que consumís tienen contenidos culturales? ¿por qué?
5) Mencione cinco hechos de actualidad.
6) ¿Existe un Ministerio de Cultura? Si es así, ¿qué actividades realiza?
7) Busca las definiciones de: Consumo, Industrias Culturales y moda. Menciona un ejemplo para cada definición y responde ¿se relacionan entre sí?
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